Multitud en las calles a medio siglo del golpeMasiva movilización por el Día de la Memoria a 50 años de la dictadura
25 marzo, 2026
Miles de personas marcharon en todo el país, con epicentro en Plaza de Mayo, bajo la consigna de memoria, verdad y justicia y el reclamo por los desaparecidos.
En el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia y al cumplirse 50 años del Golpe de Estado en Argentina de 1976, se desarrolló una multitudinaria movilización en distintos puntos del país, con una fuerte concentración en la Plaza de Mayo.
Según consignó el medio Minuto Uno, la jornada estuvo marcada por una masiva participación ciudadana que se movilizó bajo la consigna: “A 50 años del golpe genocida, que digan dónde están”, en referencia a los miles de detenidos desaparecidos durante el terrorismo de Estado.
Durante toda la tarde, uno de los símbolos más visibles fueron los tradicionales pañuelos blancos, emblema de la lucha histórica de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, quienes continúan reclamando por la aparición de sus hijos y la restitución de identidad de los nietos nacidos en cautiverio.
La movilización reunió a organismos de derechos humanos, agrupaciones políticas, sindicatos, organizaciones sociales y ciudadanos independientes, en una manifestación que volvió a poner en el centro de la escena la memoria colectiva y la defensa de los derechos humanos.
A lo largo de la jornada, se reiteraron consignas históricas como “Son 30.000” y “Nunca Más”, reafirmando el rechazo a los crímenes cometidos durante la dictadura que gobernó el país entre 1976 y 1983. En ese sentido, la convocatoria no solo tuvo un carácter conmemorativo, sino también una fuerte impronta política y social en el presente.
La magnitud de la movilización reflejó el peso simbólico de la fecha, considerada una de las más significativas en la historia argentina reciente, donde distintas generaciones confluyen para sostener viva la memoria.
En un contexto atravesado por debates sobre el pasado reciente y el rol del Estado, la jornada volvió a demostrar que, a cinco décadas del golpe, la memoria sigue siendo un eje central en la construcción de la identidad democrática del país.



