Grandes genios perdidos Las pandemias se llevan todo

Grandes genios perdidos

Las pandemias se llevan todo

16 agosto, 2020 0 Por Viviana Peña Balladares

 

La gripe también nos arrebató a otro genio, Gustav Klimt, en el mismo 1918 que se llevó a Schiele, y aunque nunca reflejó la época oscura que le tocó vivir, sus obras sí transmiten esa inquietud característica de la época, pero con un uso tan soberbio del color y la geometría de los personajes que las expresiones de los rostros quedan diluidas. Así que hemos querido rendir un pequeño homenaje a este artista añadiéndole a la lista con su obra más conocida, El beso, en la Galería Belvedere de Viena. Que igual en estos tiempos de pandemia no es lo que nos recomiendan dar pero que utilizamos para transmitir las ganas que tenemos de que esto acabe, y bien, para todos.

 

Otro autor al que persiguió la tragedia fue Egon Schiele, de quien nos declaramos fan. Fundador del llamado expresionismo austriaco junto a Oskar Kokoschka, 1918 estaba siendo un gran año para él, ya que su condición de intelectual le libró de combatir en la Primera Guerra Mundial, sus obras se vendían con fluidez y además se había casado con Edith Harms y esperaban su primer hijo. En ese contexto, comenzó a dibujar un cuadro, La familia, donde trató de plasmar su futuro y se ve al propio autor, a su mujer y a un bebé. Pero la desgracia llegó en forma de gripe también, y se llevó primero a Edith, y tres días después de la muerte de ésta, a Schiele, con tan solo 28 años. Y la pintura, aunque lo parece, nunca llegó a terminarse y así ha pasado a la historia, como la obra póstuma de un genio.

Otra grande en esto de las pandemias fue la peste, que se calcula que duró unos 400 años y que, curiosamente, llegó de Asia e irrumpió en Europa por Italia, concretamente en la ciudad de Mesina. Coincidencias aparte, posteriormente hubo otras grandes pestes, siempre consecuencia de esa inicial, que causaron estragos también en el mundo del arte y la pintura. E iniciamos el recorrido por la segunda pandemia de la mano de Tiziano, que murió de peste y a quien el artista Alexandre Jean-Baptiste Hesse, rindió un homenaje pictórico en 1832 con la obra Homenaje fúnebre a Tiziano, muerto en Venecia durante la peste de 1576, un óleo que está en el Museo del Louvre de París.